Yo me llamo Carolina por mi padre, no es que el hombre se llame Carolino, se llama Carlos, pero los femeninos del nombre serian Carlota, Carla y Carolina, me quede con Carolina porque mi padre decía que Carla era nombre de gorda, porque una compañera suya del colegio se llamaba Carla y era muy muy gorda....fíjate .
Esta es la versión oficial, la versión extra oficial es que mi abuela paterna se llama Rosa y quería que yo me llamara como ella, mi madre se negó y mi padre dijo que me pondrian el nombre de las dos abuelas, la otra se llama Remedios ( nada mas y nada menos) y mi madre me tubo 5 días sin nombre diciendome "la Nena", que casi me quedo con ese nombre, luego mi tío le pondria Nena a una perrilla que se encontró abandonada.
Ya cansados mi madre se fue a la iglesia le preguntó al cura los femeninos de Carlos y ahí encontró la solución, mi padre no se negaría a que su primera hija se llamara como él....y asi me pusieron nombre al 5º dia nada mas y nada menos.
Lo de mi hermano fue mucho mas relajado, se llama como los dos abuelos Francisco y José, total para que luego le digan Curro, porque Curro Romero en mi casa y Jose Fuentes...es hablar de Dios, asi que en honor al de Camas, más que en el de mis abuelos se quedó con Curro.
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Vaya historieta la del nombre. Dos cosas: Primera, menos mal que hubo remedio alternativo al nombre de tu abuela. Segunda: Espero que la tal Carla, compañera del colegio de tu padre no encuentre por casualidad este blog.
ResponderEliminarY yo ya te contaré - igual - alguna vez también la historia de mi nombre. Porque también tiene historia.
Y, con más seguridad, la gracia que suelo contar aprovechando la raíz etimológica de mi nombre. Sigue escribiendo, Carolina.